La mejor decisión

Muy buenos días mis queridos lectores

Quizás hoy te de vueltas en tu cabecita algún problema y seguramente debes tomar una decisión, pero no te preocupes Dios nunca nos manda un problema más grande del que nosotros podamos resolver.

Leamos esta historia…

La mejor decisión

El incendio se propagó con una rapidez extraordinaria. En cuestión de minutos el edificio se convirtió en una inmensa pira de fuego. Y Roberto no se enteró de la tragedia sino cuando el humo comenzó a colarse por las hendijas de las puertas. Por un instante pensó salir, pero el pasillo estaba invadido por las llamas y el humo, que iban ganando espacio segundo a segundo.

Mil pensamientos cruzaron por su mente. La sirena de un vehículo, ocho pisos abajo, lo sacó de la incertidumbre. ¿Cuál era la salida? ¿Saltar? ¿Intentar ganar los escalones al final del corredor? No tenía muchas opciones.

Decenas de curiosos le gritaban que saltara. Pero en ese instante, con todas las posibilidades literalmente cerradas, clamó a Dios: “Ayúdame, Señor. No sé qué hacer”. Sólo en ese breve momento, sintió paz. Y contra todo pronóstico, se adentró al pasillo. Logró escapar de la conflagración.

Luego confesó a periodistas de Sao Pablo, Brasil: “Sentí que Dios me señaló el camino para salir”. Roberto volvió a vivir.

Tomar decisiones no es fácil. Siempre cabe la posibilidad de cometer errores. Y lo más complejo: enfrentar las consecuencias de esa opción por la que nos inclinemos. Las corazonadas no son el mejor camino. Por el contrario, en muchas ocasiones nos llevan a fracasar. “Entonces ¿Qué decisiones tomar?”.

La mejor decisión es consultar la voluntad de Dios. Si depositamos nuestras expectativas, interrogantes e incertidumbres ante el Creador, Él nos da la respuesta. Somos, al fin y al cabo, hijos que consultan a su Padre.

El Salmo 23 dice acerca de Dios:

“El Señor es mi pastor; nada me falta. En

verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da

nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su Nombre. Aunque pase por el más oscuro de los valles, no

temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón

me inspiran confianza. Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.”

Quizás en estos momentos enfrentas una situación que te tiene sumido en la incertidumbre. No sabes cómo actuar. Busca al Señor en oración, en la certeza de que Él tiene la mejor orientación para tu vida.

Con todo cariño. Nilda

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